La historia de la educación se ciñe a la división de las edades del hombre. En los inicios de la Edad Antigua
hay que situar las concepciones y prácticas educativas de las culturas
india, china, egipcia y hebrea. Durante el primer milenio a.C. se
desarrollan las diferentes
paideias griegas (arcaica, espartana,
ateniense y helenística). El mundo romano asimila el helenismo también
en el terreno docente, en especial gracias a Cicerón quien fue el
principal impulsor de la llamada
humanitas romana.
El fin
del Imperio romano de Occidente (476) marca el final del mundo antiguo y
el inicio de la larga Edad Media (hasta 1453, caída de Constantinopla
ante las tropas turcas, bien hasta 1492, descubrimiento de América). El
cristianismo, nacido y extendido por el Imperio romano, asume la labor
de mantener el legado clásico, tamizado, filtrado por la doctrina
cristiana.
De la recuperación plena del saber de Grecia y Roma que
se produce durante el Renacimiento nace el nuevo concepto educativo del
Humanismo a lo largo del siglo XVI, continuado durante el Barroco por
el disciplinarismo pedagógico y con el colofón ilustrado del siglo
XVIII.
En la edad contemporánea (siglos XIX-XXI) nacen los
actuales sistemas educativos, la mayoría de ellos organizados y
controlados por el Estado.